¿Qué es un pie normal?

kirbyTraducción del artículo del Dr. Kirby publicado en Podiatry Today la semana pasada en el que critica la teoría de la normalidad del pie del Dr. Root. Reproducimos aquí por su gran interés.

Los podólogos utilizamos frecuentemente los términos “normales” y “anormales” para describir la estructura del pie y la función del pie. Podríamos observar una serie de radiografías y darnos cuenta que un pie presenta un ángulo de hallux valgus que llamamos “normal”, mientras que el pie contralateral tiene un ángulo de hallux valgus que llamamos “anormal”. También podríamos hacer exámenes de la marcha en nuestra consulta y decirle a un paciente que su andar parece normal, mientras que a otro paciente, podríamos decirle que su marcha parece anormal.

Independientemente de cuántas veces utilizamos los términos “normal” y “anormal” en nuestras conversaciones con pacientes o podólogos, o en nuestras conferencias o artículos, estos términos no significan lo mismo para todos los podólogos. Un podólogo puede pensar que un paciente con sólo 7 grados de flexión dorsal del tobillo con la rodilla extendida durante el examen clínico tiene “normal” la dorsiflexión del tobillo, mientras que otro podólogo podría pensar que sólo 7 grados de flexión dorsal del tobillo es “anormal”.

Uno de los problemas relacionados con los términos “normal” y “anormal” dentro de la profesión podológica puede haber venido de uno de los primeros libros de texto sobre la biomecánica de podología “Exploración biomecánica del Pie” (Biomechanical Examination of the Foot, Volume 1. Merton Root, DPM, William Orien, DPM, John Weed, DPM, and Robert Hughes, DPM). Publicaron su libro sobre el examen biomecánico del pie en 1971 y describieron un conjunto de ocho “Criterios Biofísicos de la Normalidad”, que se consideran valores ideales para permitir la función normal del pie. Muchos podólogos todavía utilizan comúnmente estos criterios para determinar si un pie es normal o anormal.

Algunos de los “Criterios de Normalidad” propuestos por Root y sus colegas incluyen que el tercio distal de la pierna sea vertical, que la articulación subastragalina descanse en su posición neutral y que la bisección calcánea es vertical durante la posición bípeda. ¿Significa esto que cuando una persona tiene una bisección calcánea que se desvía 3 grados de la vertical, su pie es “anormal”? Sí, si se utilizan los estrictos criterios biofísicos de la normalidad propuestos por Root y sus colegas.

El problema con los criterios biofísicos de la normalidad que Root y sus colaboradores propusieron hace más de tres décadas es que la investigación científica no ha demostrado que estos criterios sean ideales o valores promedio parámetros estructurales del pie y las extremidades inferiores en la población humana saludable. Esta falta de evidencia investigadora dentro de nuestra profesión que apoye lo que se considera una estructura y función normal y anormal causa confusión e impide la comunicación profesional, ya que no hay dos podólogos que puedan ponerse de acuerdo sobre que es un pie normal y anormal.

Con estos hechos en mente, la pregunta que nos tenemos que hacer es si nosotros, como profesión, deberíamos utilizar los términos “normal” y “anormal” para describir el pie ideal y los parámetros estructurales de la extremidad inferior donde sólo una alineación estructural ideal puede significar que el pie es “normal”. ¿Utilizamos sólo un valor numérico para describir cualquier parámetro medible del cuerpo humano y luego consideramos que un valor numérico es ser “normal”, mientras que todos los demás valores implican “anormalidad”? ¿Decimos que el único valor de hematocrito “normal” para un hombre adulto es de 45%, mientras que hematocritos de 43% y 47% son “anormales”? ¿Decimos que la cantidad de glucosa en sangre “normal” en ayuno es de 85 mg/dl y es “anormal” cuando es de 75 o 95 mg/dl? Por supuesto que no lo hacemos.

En medicina, los rangos de normalidad describen el rango de valores numéricos aceptado en individuos sanos, tanto si estos valores numéricos se refieren a análisis de sangre, la velocidad de conducción nerviosa o a pruebas de densidad ósea. El resto del mundo médico se da cuenta de que debido a la diversidad dentro de la población humana, existe una serie de parámetros biológicos medibles dentro de la cual los individuos pueden vivir y funcionar sin enfermedad o discapacidad alguna. Basan estos valores en múltiples estudios de investigación científica con grandes grupos para determinar un rango promedio de los valores numéricos dentro de los individuos sanos. No limitan sus descripciones de “normalidad” para indicar sólo un valor numérico que es un ideal teórico sin ni una pizca de investigación científica para apoyarlo.

La profesión podológica necesita investigar colectivamente y redefinir los rangos de “normalidad” y “anormalidad” de la estructura del pie y la funcionalidad de las extremidades inferiores. No podemos confiar en teorías sin fundamento de hace más de 30 años para definir una estructura del pie y funcionalidad ideal de “normalidad”. Tenemos que responder a esta flagrante falta de la investigación básica sobre la estructura y la función del pie, aunque solo sea por el bien de nuestra integridad académica y profesional.

Dr. Kirby

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